En la plaza

¡Qué distinto se ve el toro en el ruedo, fuera de su hábitat natural, donde creció!

 

Me gusta tanto este animal, que no podía dejar de pintarlo también en la plaza: el brillo de su piel desde la obscuridad del túnel de chiqueros, esperando saltar a la luz cegadora del ruedo, o la fortaleza y movimiento en su lucha con el hombre y esos juegos de sombras que surgen de ella.

Verónica en sombra | 30 x 30 cm.

La espiral del toreo | 40 x 40 cm.

El sentido de la Fiesta | 35 x 27 cm.

Brindis por Zaragoza | 73 x 54 cm. | VENDIDO

Con buena sombra | 33 x 41 cm.

Atardecer venteño | 33 x 41 cm.

Un par de guadañas | 38 x 61 cm. | VENDIDO